Protesta de mujeres por el aborto en ArgentinaDerechos de autor de la imagen AFP
Image caption Aunque el jueves hubo fiesta para quienes defienden el aborto, el proyecto queda ahora en manos del Senado.

Argentina quedó este jueves a un paso de aprobar la legalización del aborto.

Tras un debate de 22 horas, mientras miles de personas permanecieron en la Plaza del Congreso haciendo vigilia a cinco grados centígrados, la votación en la Cámara de Diputados al final se dio vuelta y se hizo historia.

Los números quedaron así: 129 a favor, 125 en contra y una abstención.

Las cuentas, conocidas en Argentina como “poroteo”, pronosticaron desde el inicio del debate que ganaba el rechazo del proyecto de despenalización, pero a minutos de la votación tres diputados de La Pampa dieron un inesperado giro.

Ahora la ley debe ser votada en el Senado, donde la balanza en teoría favorece a los “pro vida”.

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Image caption 22 horas: ese fue el tiempo que duró el debate en el Congreso, el mismo que miles de personas duraron a las afueras del recinto manifestándose a favor y en contra del proyecto.

El aborto en Argentina es, como en otros países de la región, legal en dos causales: violación o riesgo de vida de la madre.

Sin embargo, defensores de los derechos de la mujer aseguran que el aborto clandestino pone en riesgo a miles de mujeres que buscan abortar por otras razones.

Se espera que la votación en el Senado sea en septiembre u octubre.

De aprobarse el aborto en todas las causales, Argentina se une a Cuba y Uruguay, únicos países de la región donde el aborto es legal.

Pero incluso si finalmente es rechazado, este ha sido un desarrollo histórico para un proyecto de ley que se planteó ya seis veces en el Congreso y nunca llegó hasta esta instancia.

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Image caption Aunque hubo marchas de ambos lados, los que favorecen el aborto fueron muchos más, corroboró BBC Mundo.

Debate al rojo vivo

Durante los últimos meses, el aborto se tomó el debate público en un país muy dado a la arenga política. La ley se convirtió, además, en un símbolo de la lucha contra el machismo.

Las feministas y sus pañuelos verdes llegaron a los shows de televisión más populares, decenas de famosos se adhirieron o se convirtieron en voceros de la campaña y prácticamente todos los columnistas y medios y figuras públicas manifestaron su posición. Casi nadie se mantuvo al margen.

Durante las sesiones en Comisiones, el Congreso escuchó más de 700 presentaciones a favor y en contra durante largas jornadas que fueron acompañadas de multitudinarias marchas afuera del recinto.

La protesta del 3 de junio de Ni Una Menos, el movimiento feminista de origen argentino que se ha expandido por toda la región, dio con una épica foto de la Plaza del Congreso tapada con pañuelos verde.

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Image caption La campaña en contra del aborto se basó en la premisa de que se busca matar vidas. “Salvemos las dos vidas”, piden.

Pero la campaña del no también fue llamativa e influyente: empezó con una marcha que tenía a un bebé gigante como símbolo, los partidarios regalaron pequeños “bebitos” a los congresistas y decenas de sacerdotes se pronunciaron, incluso en una misa con la asistencia del presidente, “a favor de la vida”.

Ahora empieza el Mundial y es probable que el caldeado debate se archive por un tiempo, pero cuando el proyecto vaya al Senado se espera una nueva ola de manifestaciones y debates.

Allí se amplifica el reto para los promotores de la ley, porque en el Senado es mayor la representación del interior del país, tradicionalmente más conversadora.

De la movilización al cambio

Sin embargo, la aprobación en Diputados —que de por sí ya era la instancia más avanzada a la que había llegado el proyecto— demostró o recordó que Argentina tiene una importante faceta progresista al menos en términos de derechos.

Este fue de los primeros países de la región en permitir el voto femenino, en tener una mujer presidente y en aprobar el matrimonio de homosexuales.

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Image caption La presión social fue una de las claves de la aprobación de este proyecto.

De hecho, lo del aborto ha hecho que muchos recuerden la manera como se aprobó la unión entre personas del mismo sexo, en 2010: el país se dividió, hubo vigilias y protestas de ambos lados y el Congreso finalmente aprobó lo inesperado.

Argentina es quizá el país con más movilización social y política de América Latina, una tradición que pese a los obstáculos y las críticas y los inconvenientes que genera día a día, a veces rinde sus frutos.

El Congreso acató el mandato

Argentina vive en este momento una complicada situación económica, profundizada por una fuerte devaluación en el último mes que obligó al gobierno de Mauricio Macri a acudir al polémico Fondo Monetario Internacional. Se espera que la inflación aumente, que se desacelere el crecimiento y se estanque aún más el consumo en los próximos meses.

Fue precisamente Macri, declarado “partidario de la vida”, quien propuso una nueva discusión sobre el aborto en el Congreso, una iniciativa que muchos interpretaron como una forma de desviar el debate hacia un tema que genera más aceptación.

Las encuestas, en general, muestran que la mayoría de los argentinos, entre un 60 y un 70%, están a favor de la despenalización del aborto.

Se suele pensar que el Congreso, donde pesa más la influencia de instituciones como la Iglesia, es más conservador que la gente que lo elige.

Pero al menos en esta media sanción a favor del aborto los parlamentarios demostraron que la presión social y mediática los puede hacer cambiar de postura.

Tras la votación en el Congreso y en una gélida mañana, volvieron los cánticos a la Plaza del Congreso en la línea de “el patriarcado va a caer”.

La parte progresista de Argentina se pintó de verde este jueves, pero la pregunta es si el Senado, donde ese otro país conservador tiene más fuerza, estará dispuesto a aguar la fiesta.

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Image caption Toda la noche esperando la votacion.

Fuente: bbcmundo.com